ni contigo ni con nadie
He sido subestima por una sarta de zorras disfrazadas de reputadas mujeres intelectuales que durante 5 años dijeron llamarse mis amigas, y que sin dar mayor alcance decidieron (en quien sabe que siniestro aquelarre y bajo que sustancias espirituosas) desterrarme del círculo hipócrita y virginal del que ya me hacia socia permanente y conspicua.
No pues, yo no encajo en medio de tantos egos juntos, de tanta cuchillada por la espalda y de tanto veneno servido en tacitas bien chiquititas de café. No, yo no merezco ser parte de la retahíla de diosas desangeladas, de las 4 víboras gordas hermanadas por el rencor y la desdicha producida por algún malintencionado caballero. No soy digna.
Pero no contentas con haberme expectorado de la gloriosa cofradía, una de ellas supo engatusarme y me hizo creer que era mi amiga. La subestimé y caí redondita. Había aceptado el papel de mi "mejor amiga" durante 5 años, y también 2 años después cuando decidió irse. No pudo la distancia, o al menos eso creía. Yo contaba contigo, y tú?
No sé cómo, ni cuando, ni por qué? pero el día en que me dijiste que volverías, llegaste sin decirme nada, te casaste sin decime nada, y te fuiste sin decirme nada. Duele amiga, eso duele.
Y después de casi un año, has querido reivindicarte y mejor hablemos, de verdad me ha dolido.
Y no pues, ahora no me salgas con que quieres darme explicaciones, que a estas alturas me importa un carajo que te haya dolido dejar de ser mi amiga y que quieras recompensarme con una conversación amistosa.
Y sí pues, mejor lárgate con tu discursito barato a la reunión de la víboras gordas (que por cierto están más gordas) y a mi mejor déjame bien tranquilita escuchando a Debussy y terminando de leer mi librito recién comprado.
Por que por mucho que hayas fingido estar arrepentida, la mierda ya me la echaste. Tú sí que no tienes la más remota idea de lo que es querer de verdad a alguien. Y yo si te quise. Y sí me dolió perderte. Y sí me dolió no saber por qué.




Traicionando la utopía dijo
tremenda es la ironía de la vida que cuando tienes el dulce en las manos lo dejas en la mesa y cuando se lo llevan quieres comerlo, pero ya no te desea, se fuerte.
15 Marzo 2010 | 10:47 AM