SOY INOCENTE
A casi 6 años de habernos conocido, has decidido inexorablemente, quitarme la confianza de un solo porrazo. Has preferido hacer verdad cada tufillo venoso de la lengua despechada de alguna "amiga" tuya, que osando destruir lo poco o nada de "relación" existente, ha optado por vomitar cada adjetivo más hiriente y más destructivo, con el siniestro fin de descalificar mi tan exótica existencia.
Y tú, cual vecina chismosienta, no has esperado ni medio segundo para venir corriendo a mí, y contarme la nueva información, que solo ha terminado por convencerme, de que cada día estas peor, más enfermo y arrogante, más radical y más burlón, más celoso y más triste.
Y en tu elegantísimo lenguaje, has proferido versos impronunciables, llenos de ira, llenos de despecho, llenos de amor. Y como siempre, no has querido irte, sin antes demostrarme que siempre fuiste y será muchísimo mejor que yo, muchísimo más tierno, muchísimo mas bueno, muchísimo más culto. "HABLAOZ".
No has perdonado ni un poquito la insolencia de este ser tan descarado, que ha tenido la osadía, la total desfachatez, el inaudito acto inaceptable de obligar, de casi flagelar a un completo desconocido, para forzarlo a intentar conquistarme de cualquier modo y a cualquier precio. Que inconsciente, que cruel, que maldita!
Y así, sin más ni más has decidido dejarme fuera, arrojarme, expulsarme de tu maravilloso y embotellado mundo. Y te has ido sin dar mayor alcance y sin permitirme esbozar ni un ápice de mi tan cuestionada inocencia; y te has ido no sin antes dejar bien en claro, que a casi 6 años de conocernos, aun me quieres tantito, y que en todo este tiempo en el que fuimos novios dos veces, no aprendiste: A cómo dejar de fumar antes de dormir, ni cómo dejarme ir.





Mónica Martínez Sánchez dijo
Si la historia es verdad ¡¡¡flipo en colores!!! Y si no lo es, podría ser verdad perfectamente... Porque así somos la mayoría de nosotros, que preferimos dar más credíto a lo "malo" que nos dice un desconocido acerca de una persona cercana, e ir corriendo a vomitárselo en la cara sin darle siquiera la oportunidad de explicarse, que hacer oídos sordos a quien no tiene vela en este entierro y echar mano de esa "confianza" que se supone que es pilar fundamental de la relación que nos une a esa persona a la que decimos querer...
En cuanto a mi corazón, no te diría yo que no, que no es cansacio lo que siente, sino un miedo atroz a ser golpeado con el bate de baseboll por millonésima vez... Pero, en cualquier caso, hasta el miedo cansa... Y mi corazón está cansado de tener que estar encerrado en casa, porque si sale a la calle le ponen la cara hinchada como un pan de los bofetones que le dan así, sin comerlo ni beberlo... La historia es larga, y todo tiene su porqué... Pero que mi corazón tiene pánico y que está cansado de tenerlo porque le ha tocado vivir en un mundo que no entiende y que le hace daño hasta en el velo del paladar, eso es tan cierto como que me llamo Mónica...
Gracias por saber entender...
22 Febrero 2010 | 11:33 AM