El frió hiriente golpeante, el corazón palpitante que ruega, que llora, el gato herido, el café caliente que se enfría, como su vida, sin mas angustia que la resignación tajante. No es amor se repite incansable, no es, se resiste a pensar. Y mientras su corazón tambaleante sangrado golpe a golpe le repite que si es amor, su mente inocente la obliga a renunciar a someterse más al calvario de la duda y la desconfianza.

Y no hay mas.

ni la sombra del sonido en mitad de la noche, ni el maullido casi llanto del amor inquebrantable. Y la garra que lastima tiernamente le devuelve la sonrisa en un instante, no es agresión es aferrarse al amor, y decide aferrarse apretando cada garra justo en su hombro, demostrándole que sí confía, y que si aprieta mas fuerte no se caerá nunca. Dejando huellas imborrables, que le recordaran que un día hubo alguien que lo amó con desesperación y que se aferro tan intensamente que no midió su fuerza y marcándole la vida, se quedo en ella para siempre.